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Reclamaciones de seguro por el techo, paso a paso

Una reclamación por el techo es, sobre todo, un asunto de documentación. El daño importa, pero lo que usted pueda demostrar sobre cuándo ocurrió importa bastante más.

Reparar, reemplazar y el problema de que todo combine

La discusión rara vez es si hay daño. Es cuánto techo hay que levantar para arreglarlo. La aseguradora puede aprobar una vertiente; el contratista puede sostener que no se puede reparar sin que la reparación quede a la vista, o que el material ya no se fabrica en ese color.

Pida al contratista su alcance en el mismo formato que usa la aseguradora, partida por partida y con cantidades. Dos documentos con la misma forma se pueden comparar; un presupuesto que es una cifra y un párrafo, no.

El deducible, y lo que ningún contratista honesto le va a ofrecer

Hay dos cifras que mirar y las dos están en la hoja de declaraciones: el deducible normal y, si existe, el de viento y granizo. Este último suele ser un porcentaje del valor asegurado de la vivienda, no de la reclamación, y por eso puede ser varias veces mayor de lo que la gente espera. Si el daño es menor que el deducible, presentar la reclamación no consigue nada y aun así queda registrada.

Y una regla sin excepciones: el deducible lo paga usted, va en la factura, y no se puede hacer desaparecer. Da igual cómo se le llame —perdonarlo, absorberlo, un descuento que casualmente coincide, una mejora de regalo—: la aseguradora recibe una factura por un importe que usted no pagó, y eso es una reclamación falsa. En California es delito conforme al artículo 550 del Código Penal, y usted sería parte. Quien está dispuesto a falsear eso delante de usted ya le ha dicho cómo va a tratar su techo.

El orden en que pasan las cosas

El proceso tiene siempre los mismos pasos y no se reordenan: siniestro, prueba, medidas para que no empeore, aviso a la aseguradora, inspección, alcance y estimado, primer pago, obra y —si la póliza paga costo de reemplazo— pago final contra factura.

Casi todos los problemas vienen de hacer esos pasos en otro orden, y sobre todo de dejar que un contratista empiece antes de que nada se haya documentado. En cuanto se pone la lona y se recoge el escombro, la prueba de lo que pasó ha desaparecido.

Si le niegan la reclamación

Una negativa tiene que constar por escrito y tiene que dar razones, normalmente citando la cláusula concreta en la que se apoya. Esa carta es lo más útil del expediente, porque le dice exactamente qué hay que responder.

Los caminos, más o menos en orden de costo: pedir una nueva inspección con su contratista presente; pedir el informe y las fotos del ajustador; escalar dentro de la aseguradora; invocar la cláusula de avalúo si su póliza la tiene; presentar una queja ante el Departamento de Seguros de California; y, cuando el importe lo justifique, consultar a un ajustador público con licencia o a un abogado. Lo que casi nunca funciona es expresar el descontento por teléfono; lo que sí funciona a menudo es un alcance detallado por escrito con fotos en los renglones en disputa.

Valor real, costo de reemplazo y el dinero retenido

Hay dos formas de pagar. El costo de reemplazo paga lo que cuesta rehacer el techo hoy. El valor real en efectivo paga esa misma cifra menos la depreciación por la edad y el estado del techo, y en un techo con años encima la depreciación puede ser la mayor parte del dinero. Cuál de las dos tiene usted está escrito en la hoja de declaraciones de su póliza.

En una póliza de costo de reemplazo el pago suele llegar en dos partes, y esto sorprende a casi todo el mundo. El primer cheque es el valor real: el costo total menos la depreciación y menos su deducible. El resto, la depreciación recuperable, se libera solo cuando el trabajo está hecho y usted presenta la factura. No es una negativa parcial; es dinero retenido hasta que el techo exista. Si nunca hace la obra, ese segundo pago no llega nunca.

A quién deja subir a su techo después de una tormenta

Un daño extendido trae equipos de fuera del estado en cuestión de días. La prueba más útil no es el precio: es si la empresa ya trabajaba en esta zona antes de la tormenta y va a seguir aquí dentro de tres años, cuando aparezca un problema de mano de obra.

No firme nada en la puerta. Quien no puede dejarle una propuesta por escrito y volver mañana le está diciendo algo sobre cómo va a ir el resto de la obra. Y lea con calma cualquier papel que ceda sus derechos sobre la reclamación: en cuanto se firma, las decisiones dejan de ser suyas.

En resumen

A los propietarios a quienes mejor les va no son los que tienen el peor daño ni los que gritan más. Son los que tienen fotos con fecha, un alcance por escrito y un contratista que se presentó a la inspección.

Qué es y qué no es esta página

Léalo como un mapa del proceso, no como consejo sobre su caso concreto, que nadie puede dar sin leer su póliza. Wildomar Foundry Roofing no hace trabajos de techado, no tramita reclamaciones y no es aseguradora ni ajustador público; solo presenta a propietarios con contratistas locales independientes, sin costo.

Lo que más nos preguntan

¿Mi seguro va a pagar el techo nuevo?

Nadie puede decírselo sin leer su póliza, y quien se lo asegure en la puerta de su casa está adivinando. En general, las pólizas pagan daños repentinos causados por un evento cubierto y no pagan un techo desgastado por los años.

¿Estoy obligado a contratar a alguien?

No. Quédese con los presupuestos, piénselos, úselos para hablar con su aseguradora o tírelos. No hay nada que cancelar y no debe nada.

¿Necesito quitar el techo viejo o se puede poner encima?

Depende de lo que haya. No se puede poner una capa nueva si ya hay dos, si lo que hay está empapado o deteriorado, o si es pizarra, arcilla, cemento o fibrocemento. En una casa antigua nadie sabe cuántas capas hay hasta que alguien mira, y por eso conviene que el presupuesto diga qué pasa si aparece una capa de más.

¿Y si mi casa está en una zona de alto riesgo de incendio?

Cambia lo que se puede instalar. En las zonas de riesgo de incendio los requisitos van más allá de la cubierta: alcanzan a las ventilaciones, los aleros, los canalones y las limahoyas. La clasificación se decide dirección por dirección, no ciudad por ciudad, así que dos casas de la misma calle pueden estar en categorías distintas. La ciudad y el cuerpo de bomberos se lo confirman.

¿Cuántos contratistas me van a llamar?

Hasta tres. Es un límite estricto, no una recomendación. Tres bastan para comparar y son pocos para que su teléfono siga siendo utilizable.

¿Puedo hacer todo esto en español?

Esta página está en español y el formulario también. Los contratistas son empresas locales independientes, así que si necesita que le atiendan en español, dígalo en cuanto le llamen; en esta zona muchos equipos trabajan en español a diario.

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